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El dibujo, un aliado en la prevención de la mala escritura.
13 ago 2014
Dibujo realizado por un niño de 27 meses Aparecen puntos, formas rectas, curvas, en bucle,etc.
¿Podemos prevenir malos hábitos para el futuro? En este artículo veremos qué función desempeña el dibujo en relación con la escritura.
El dibujo, un gran entrenamiento
Independientemente de si creemos que dibujamos mejor o peor, todos nos estrenamos en el grafismo a partir del garabato. Aunque sean algo rudimentarios al principio, suponen ya los primeros trazos de la expresión escrita. Los puntos, líneas y curvas que aparecen en los garabatos irán evolucionando hacia formas y movimientos más complejos y definidos.
Es evidente que el dibujo y la escritura no son la misma cosa, ya que el primero se realiza de forma espontánea y sin estar sujeto a normas preestablecidas mientras que la escritura debe ceñirse a unas normas específicas en cuanto a su ejecución.
Sin embargo, las líneas, curvas, bucles o arcos necesarios para formar cada letra de nuestro alfabeto aparecen espontáneamente en los dibujos de los más pequeños. De ahí que el dibujo sea un excelente entrenamiento grafomotor. Por eso, cuanto más posibilitemos el dibujo y diversifiquemos los instrumentos a utilizar, más liberaremos la mano para el movimiento y más preparados estarán los ojos para acompañar a los dedos en el trazado.
El dibujo como recurso para prevenir dificultades en la escritura
Y es que el dibujo no solo es un buen entrenamiento para la escritura. También nos permite comprobar otras cuestiones prácticas implicadas en el acto de escribir, como es observar la posición del cuerpo y el agarre de los instrumentos, la calidad de los trazos y la organización espacial, la distinción de los colores o la coordinación ojo-mano.
Cada vez que nuestro pequeño dibuja, es una oportunidad para ver cómo sostiene el instrumento, si el agarre que hace es o no funcional. También podemos comprobar su posición al sentarse e ir entrenando la postura. En cierta manera, esto forma parte de la salud corporal de nuestros niños, como si se tratara de clases de ergonomia.
También nos permite observar si su nivel de maduración perceptivo-motor se aproxima al correspondiente por edad. Hacia los 3 años y medio, por ejemplo, aparecen las primeras representaciones humanas y el control ojo-mano permite delimitar bien los trazos sobre el papel. Si pasa el tiempo y esto no sucede, el dibujo nos pondría sobre aviso de algún tipo de retraso, por lo que sería conveniente acudir al pediatra o profesional cualificado de referencia. De este modo, podemos intervenir antes de que estas dificultades interfieran en el aprendizaje de la escritura.
Fuente: garabatosydibujos.com



